CHUPETE MOJADO EN ROSAS Y VINO DEL EURO
Tras de las campanas se inicia la puesta en escena del euro. Festejos de destellos y color la acompañan. Los cajeros automáticos dan a luz sus coloridos papeles, con trozos como de envoltorios de chocolatinas. Crece la euforia y el alborozo en los billetes de signo capicúa. Las manos anhelantes de tactarlos los palpan y analizan con denodado entusiasmo. Y serán
dineros alcohólicos pues en sus primeros albores crecerán entre champanes y sidras, entre cuba-libres y cócteles, entre compañias dudosas y mujeres de alegre vivir. Pero serán también billetes esperanzadores, pues compartieron los instantes de los sueños primeros, de los deseos prósperos, de los abrazos amigos, de los fraternales besos, de la hermandad, la familia y el amor. Un reino de ilusión se abre a su paso, un cruce sin fronteras que renueva
sangres y alberga pactos, que une concordias y cordiales lazos, que recubren su senda en un nuevo caminar.