El río
En una mañana
gris y helada
he visto el moreno lecho del río;
y a su linde se destacaba
una triste fábrica
y a lo lejos algún barco
navegando sin destino.
Es pues de hoy
este envite lírico.
Hoy he visto el arenoso
lecho leonino.
Hacia donde la vieja España
llevara sus galeones,
en hidalgas sombras hundidos.
Y en el ondeante necho quedan
los huesos
y las maderas
del blasón castizo.
¡Oh, pobre
río mío!,
que has puesto nombre
a estas patrias,
a estas tierras doradas
por el candente sol argentino.
¡Oh, emblema de mi patria!,
ancho sol
de rayos cobrizos.
Tu color es sucio
y yo por eso no desdigo
de tus manchas anchurosas
pues yo también he nacido
en tus lodosas orillas.
De tu llana soledad
soy crío.
Y en mis venas
corre como savia
la parda sangre del río.