Miguel de Asén


CERRADAS DISTANCIAS SIN EMERGER
Cerradas distancias no saben emerger,
cuando el soldado aun espera la misión,
cuando el mañana es duelo a acontecer,
cuando se le llama a la guerra soledad.

Cerradas distancias no saben emerger,
cuando el horizonte se niega a salir,
cuando la lluvia es negra de dolor,
cuando la entraña ya no conoce de amor.

Cerradas distancias no saben emerger,
y el orgullo patrio se llama remuneración,
y la bandera se ajusta a cantidad,
y los niños no aprenden un himno de amistad.

Cerradas distancias no saben emerger,
y la moneda armas sólo puede comprar,
y las almas no se quieren vender,
y perdistes con tu sombra la hermandad.

Cerradas distancias no saben emerger,
porque sueños de altura no son de igualdad,
porque marchas y trompetas no son equidad,
porque fuegos y lágrimas no se pueden combinar.

Cerradas distancias no saben emeger,
porque la vida no es un azar por jugar,
porque la honra no se llena con cantar,
porque un fusil sólo enerva la vanidad.

Miguel de Asén


HORA D


Se ponía término a mi hora,
cuando marché con uniforme y duelo,
cuando me notificaron mi alistamiento,
cuando con la tropa al frente me dirigía.

Se ponía término a mi hora,
y mis esperanzas aun no estaban satisfechas,
y mis ilusiones no habían sido cumplidas,
y mi vida estaba aun empezando.

Se ponía término a mi hora,
entre el pavoneo de políticos mediocres,
entre el mentidero de palabras fatuas,
entre la oratoria baldía de un gobernador.

Se ponía término a mi hora,
y el sol aun anunciaba amaneceres,
y los luceros aun no se dormian,
y la aurora se vestía una y otra vez.

Se ponía término a mi hora,
por la inutil ganancia de un envite,
por un orgullo maltrecho pero no muerto,
por un deseo autárquico de enemistad.

Se ponía término a mi hora,
contaban con mi vida sin contar conmigo,
designaban mi designio arbitrariamente,
era sólo un número camino de un final.


ECOS DISTANTES


Ecos de bombardeos suenan en la distancia,
y la señora muerte pasea a discrección,
y las vidas acaban, y los destinos terminan,
y entre la pólvora una bandera sola queda ya.

Ecos de bombardeos suenan en la distancia,
y el ruido de mil truenos no lo imitan,
y el fuego y los cascotes son presencia inerte,
y la vida se escapa sin volver atras.

Ecos de bombardeos suenan en la distancia,
la riqueza y el dinero no son escape ahora,
el poderoso es humilde ante el humo y la metralla,
la noria de la guerra, te tocó esta vez jugar.

Ecos de bombardeos suenan en la distancia,
y nada anterior se filtra ya a su abrazo,
y sólo una voz es dueña ahora del eco,
y tu mirada nunca más podrá olvidar.


UN DESTELLO DE LUZ
Un destello de luz abarca el horizonte,
y perdidas quedan ilusiones de vida,
y rotas están las esperanzas en el porvenir,
y nada permanece tras de ese instante.

Un destello de luz abarca el horizonte,
mil voces baldías hablaron ya de paz,
mil ecos de rezos y lágrimas no lo pararon,
mil pancartas, banderas blancas y ruegos no bastaron.

Un destello de luz abarca el horizonte,
el hombre en su egoismo es más inhumano,
el hombre ahora es ya animal irracional,
el hombre ambiciona poder sin cesar.

Un destello de luz abarca el horizonte,
y la tierra se desquebraja entre fuego,
y un ardiente aliento rodea el aire,
y ya nada importa, es el último final.

Miguel de Asén