En enero del año pasado me quedé embarazada. No estaba previsto y mi
pareja tenia muy claro que no
quería más hijos, ya tenia dos de un anterior matrimonio. Yo tampoco me
había planteado la maternidad hasta el momento, siempre había dado
prioridad a mi vida profesional y pensaba que en un futuro, y sobretodo
después de haber visto el programa de los orfelinatos en China, adoptaría
a uno/a. Encontraba un poco absurdo traer un niño a éste mundo cuándo
hay tantos que necesitan un hogar.
De todas formas está claro que no todo se puede planificar y ante la
nueva situación, si bien no me había plantado ser madre, tenía muy
claro que no quería abortar. Mi pareja no quería al niño, por lo que
decidí llevar a cabo mi embarazo sola. Al principio fue muy duro, por mis
padres, por el entorno, vivo en una ciudad muy pequeña y todo el mundo
preguntaba cuándo me casaría..... De todas manera tuve suerte, mi madre,
a la que el disgusto le duró cuatro días, se volvió mi incondicional y
me dio todo su apoyo. Por otra parte, cada vez que veía a mi hija en la
ecografía me daba una fuerza increíble y muchas ganas de luchar, era una
sensación muy bonita y acabé siendo una embarazada, a pesar de todo,
muy, muy feliz.
Era una niña, tal como se confirmó en la amniocentesis, cromosómicamente
estaba bien. Todo ello aumentó mi felicidad, realmente no sabía lo que
me perdía, las sensaciones y emociones que vives son indescriptibles y
cada día que pasaba quería más a mi hija. Fui enfocando mi vida futura
con ella y para ella. Pero no todo sale bien en esta vida. A los cinco
meses de embarazo y mediante la ecografía morfológica detectaron que
tenia una malformación muy importante, le faltaba una parte del cerebro y
si vivía no tenia más posibilidades de hacerlo que como un vegetal. El
mundo se me hundió, ¿cómo era posible que me pasara una cosa así?, había
luchado mucho por ella......, no me lo podía creer, no podía ser......
pero desgraciadamente fue. En menos de una semana perdía a mi hijita en
un parto súper doloroso, tanto por lo físico como por lo psicológico....
Era el 23 de junio.
Si bien hasta antes de quedarme embarazada no me había planteado la
maternidad, ahora sabía que quería un hijo, quería los colores que había
empezado a ver en mi vida. Mi familia me animaba para la adopción (lo que
siempre había dicho que haría), pero ahora yo quería un hijo mío, de
mis entrañas, me había quedado un hueco y debía llenarlo. Mi médico me
aconsejó una inseminación, pero yo no lo veía nada claro, y si yo no lo
tenía claro, ¿cómo se lo podría contar a mi hijo en un futuro?. Dejé
pasar el verano, con el tiempo se ven las cosas más claras y ello mejora
la reflexión. La necesidad imperiosa que tenía de llenar un hueco se fue
convirtiendo en una necesidad de dar cariño y amor a un nuevo ser, fuera
fruto de mis entrañas o mediante adopción.
Así fue cómo el 16 de octubre presenté mi solicitud a la Generalitat.
La psicóloga que me atendió me permitió no ir a la charla inicial que
hacen sobre los países de adopción porque vio que tenia muy claro que
quería adoptar en la China. Ella me habló también de la existencia de
AFAC, el mismo día me conecté y me pareció maravilloso.
El primer fin de semana de noviembre tuve el recorrido para el informe
psicosocial. Se planteó el hecho de las familias monoparentales, pero
aquello no era nuevo para mí. Durante los cinco meses que duró mi
embarazo había tenido tiempo suficiente para reflexionar sobre ello. Me
asignaron una psicóloga y una asistente social, y la entrevista
individual que tuve con ellas el mismo fin de semana, después de los
trabajos grupales, duró cinco minutos, sólo para constatar que había
ido bien y para decirme que profundizaríamos en posteriores entrevistas.
Durante el recorrido nos hablaron de la adopción, del pasado de los niños,
del sufrimiento que han padecido, del abandono.... Incluso vino una
familia a contar su experiencia. Hacíamos reflexiones en pequeños grupos
que luego poníamos en común. A nivel individual, a parte de la pequeña
entrevista sólo nos hicieron rellenar unos cuestionarios, básicamente
referidos a datos personales, auto percepción y entorno familiar.
La primera entrevista fue con la psicóloga a la que le expuse todo lo que
ya he contado y cómo fui gradualmente llegando al proceso de adopción.
La verdad es que me atendió muy bien, incluso dijo que contarían una
historia bonita, sobretodo en lo referente a la “patada” que me dio el
padre de mi hija después de cinco años de relación. La entrevista con
ella duró aproximadamente una hora y no me hicieron ninguna prueba psicotécnica,
creo que a nadie de mi grupo.
Al cabo de unos días la entrevista fue con la asistente social. Recuerdo
de ella una mujer educada, pero muy seria (en todo el proceso sólo la vi
sonreír cuando vino a mi domicilio y mi perro hizo una carantoña). Pues
bien en la entrevista con ella hablamos de cuando era pequeña, de la
adolescencia, del entorno familiar: padres, hermanas, tíos, primos, tutor
asignado, amistades.... y de la relación con todos ellos. Le llevé un álbum
de fotos de mi infancia para que se hiciera una idea. Mis abuelos tenían
una granja y tengo fotos con casi todos los animales...... Tuve una
infancia muy feliz y creo que en éste álbum queda plasmado. La verdad es
que casi no se lo miró L.
Lo estuvo escribiendo todo, y la entrevista duró, también,
aproximadamente una hora.
Hizo mucho énfasis en las personas cercanas que me podían ayudar, mi
madre sobretodo, ya que yo soy una profesional liberal y mis horarios
muchas veces se dilatan más de lo debido y, en ocasiones, tengo que
viajar. De todas formas hice mucho hincapié, tanto a la psicóloga como a
ella, que si trabajaba tanto era porqué tampoco tenía nada más, aparte
que me había ido muy bien como terapia el hecho de estar muy ocupada,
pero que tenía muy claro que cuando tuviera a mí hija procuraría seguir
sus horarios, la verdad es que tampoco tengo necesidad de trabajar tanto y
mientras no nos falte nada básico..... Al tema económico, como es lógico,
también le daban mucha importancia, sobretodo al adoptar sola.
Al cabo de unos días vino a ver mi domicilio. Estaba en vías de mudarme
por lo que le enseñé los dos pisos. Un apartamento pequeño que era dónde
vivía y que estaba habitable, y el otro, dónde vivo ya, que aún estaban
construyendo. Me preguntó por la habitación de la niña y hizo un dibujo
y una descripción de todas las estancias. Finalmente fuimos a mi despacho
dónde me hizo alguna pregunta más referente a cómo tenia pensado educar
a mi hija. La verdad es que la pregunta me cogió un poco por sorpresa,
creo que uno puede tener claro cómo va a educar a su hijo en teoría,
pero las circunstancias y la propia personalidad del niño hace que no
siempre puedas seguir lo que habías pensado. En cualquier caso hice mucha
mención al soporte que le daría y sobretodo al cariño y al amor. Le
hable de la guardería dónde pensaba llevarla e incluso de la escuela.
Finalmente, a mediados de enero, me convocaron las dos, psicóloga y
asistente social, para leerme el informe que habían escrito, di el visto
bueno y en febrero ya tenía la idoneidad. A pesar de que consideraban que
hacía muy poco tiempo que me había pasado lo de mi hija biológica,
también coincidieron en que me veían muy bien y con las ideas muy
claras.
Viví muy bien todo el proceso y en ningún momento me sentí agredida ni
pensé que no me darían la idoneidad. Fui muy sincera con ellas e intenté
transmitirles mis sentimientos al respecto.
Si bien es cierto que hasta hace algún tiempo pensaba mucho en mi hija
biológica, lo que haría con ella, los meses que tendría....... también
es cierto que, sin haberla olvidado como es lógico, cada vez
mi corazón está más “ocupado” por mi chinita. Cada vez que hay asignaciones y veo las fotos de las niñas
es como si fueran ecografías que de alguna manera me acercan a ella. Sé
que mi nenita está cada día más cerca de mi y ello me hace inmensamente
feliz. No sé si algún día tendré un hijo biológico, pero lo que sí sé
es que ahora mi corazón está en China.