Certificado de Idoneidad 15

    En enero del año pasado me quedé embarazada. No estaba previsto y mi pareja  tenia muy claro que no quería más hijos, ya tenia dos de un anterior matrimonio. Yo tampoco me había planteado la maternidad hasta el momento, siempre había dado prioridad a mi vida profesional y pensaba que en un futuro, y sobretodo después de haber visto el programa de los orfelinatos en China, adoptaría a uno/a. Encontraba un poco absurdo traer un niño a éste mundo cuándo hay tantos que necesitan un hogar.

    De todas formas está claro que no todo se puede planificar y ante la nueva situación, si bien no me había plantado ser madre, tenía muy claro que no quería abortar. Mi pareja no quería al niño, por lo que decidí llevar a cabo mi embarazo sola. Al principio fue muy duro, por mis padres, por el entorno, vivo en una ciudad muy pequeña y todo el mundo preguntaba cuándo me casaría..... De todas manera tuve suerte, mi madre, a la que el disgusto le duró cuatro días, se volvió mi incondicional y me dio todo su apoyo. Por otra parte, cada vez que veía a mi hija en la ecografía me daba una fuerza increíble y muchas ganas de luchar, era una sensación muy bonita y acabé siendo una embarazada, a pesar de todo, muy, muy  feliz.

     Era una niña, tal como se confirmó en la amniocentesis, cromosómicamente estaba bien. Todo ello aumentó mi felicidad, realmente no sabía lo que me perdía, las sensaciones y emociones que vives son indescriptibles y cada día que pasaba quería más a mi hija. Fui enfocando mi vida futura con ella y para ella. Pero no todo sale bien en esta vida. A los cinco meses de embarazo y mediante la ecografía morfológica detectaron que tenia una malformación muy importante, le faltaba una parte del cerebro y si vivía no tenia más posibilidades de hacerlo que como un vegetal. El mundo se me hundió, ¿cómo era posible que me pasara una cosa así?, había luchado mucho por ella......, no me lo podía creer, no podía ser...... pero desgraciadamente fue. En menos de una semana perdía a mi hijita en un parto súper doloroso, tanto por lo físico como por lo psicológico.... Era el 23 de junio.

    Si bien hasta antes de quedarme embarazada no me había planteado la maternidad, ahora sabía que quería un hijo, quería los colores que había empezado a ver en mi vida. Mi familia me animaba para la adopción (lo que siempre había dicho que haría), pero ahora yo quería un hijo mío, de mis entrañas, me había quedado un hueco y debía llenarlo. Mi médico me aconsejó una inseminación, pero yo no lo veía nada claro, y si yo no lo tenía claro, ¿cómo se lo podría contar a mi hijo en un futuro?. Dejé pasar el verano, con el tiempo se ven las cosas más claras y ello mejora la reflexión. La necesidad imperiosa que tenía de llenar un hueco se fue convirtiendo en una necesidad de dar cariño y amor a un nuevo ser, fuera fruto de mis entrañas o mediante adopción.

     Así fue cómo el 16 de octubre presenté mi solicitud a la Generalitat. La psicóloga que me atendió me permitió no ir a la charla inicial que hacen sobre los países de adopción porque vio que tenia muy claro que quería adoptar en la China. Ella me habló también de la existencia de AFAC, el mismo día me conecté y me pareció maravilloso.

      El primer fin de semana de noviembre tuve el recorrido para el informe psicosocial. Se planteó el hecho de las familias monoparentales, pero aquello no era nuevo para mí. Durante los cinco meses que duró mi embarazo había tenido tiempo suficiente para reflexionar sobre ello. Me asignaron una psicóloga y una asistente social, y la entrevista individual que tuve con ellas el mismo fin de semana, después de los trabajos grupales, duró cinco minutos, sólo para constatar que había ido bien y para decirme que profundizaríamos en posteriores entrevistas.

      Durante el recorrido nos hablaron de la adopción, del pasado de los niños, del sufrimiento que han padecido, del abandono.... Incluso vino una familia a contar su experiencia. Hacíamos reflexiones en pequeños grupos que luego poníamos en común. A nivel individual, a parte de la pequeña entrevista sólo nos hicieron rellenar unos cuestionarios, básicamente referidos a datos personales, auto percepción y entorno familiar.

     La primera entrevista fue con la psicóloga a la que le expuse todo lo que ya he contado y cómo fui gradualmente llegando al proceso de adopción. La verdad es que me atendió muy bien, incluso dijo que contarían una historia bonita, sobretodo en lo referente a la “patada” que me dio el padre de mi hija después de cinco años de relación. La entrevista con ella duró aproximadamente una hora y no me hicieron ninguna prueba psicotécnica, creo que a nadie de mi grupo.

      Al cabo de unos días la entrevista fue con la asistente social. Recuerdo de ella una mujer educada, pero muy seria (en todo el proceso sólo la vi sonreír cuando vino a mi domicilio y mi perro hizo una carantoña). Pues bien en la entrevista con ella hablamos de cuando era pequeña, de la adolescencia, del entorno familiar: padres, hermanas, tíos, primos, tutor asignado, amistades.... y de la relación con todos ellos. Le llevé un álbum de fotos de mi infancia para que se hiciera una idea. Mis abuelos tenían una granja y tengo fotos con casi todos los animales...... Tuve una infancia muy feliz y creo que en éste álbum queda plasmado. La verdad es que casi no se lo miró L. Lo estuvo escribiendo todo, y la entrevista duró, también, aproximadamente una hora.

     Hizo mucho énfasis en las personas cercanas que me podían ayudar, mi madre sobretodo, ya que yo soy una profesional liberal y mis horarios muchas veces se dilatan más de lo debido y, en ocasiones, tengo que viajar. De todas formas hice mucho hincapié, tanto a la psicóloga como a ella, que si trabajaba tanto era porqué tampoco tenía nada más, aparte que me había ido muy bien como terapia el hecho de estar muy ocupada, pero que tenía muy claro que cuando tuviera a mí hija procuraría seguir sus horarios, la verdad es que tampoco tengo necesidad de trabajar tanto y mientras no nos falte nada básico..... Al tema económico, como es lógico, también le daban mucha importancia, sobretodo al adoptar sola.

      Al cabo de unos días vino a ver mi domicilio. Estaba en vías de mudarme por lo que le enseñé los dos pisos. Un apartamento pequeño que era dónde vivía y que estaba habitable, y el otro, dónde vivo ya, que aún estaban construyendo. Me preguntó por la habitación de la niña y hizo un dibujo y una descripción de todas las estancias. Finalmente fuimos a mi despacho dónde me hizo alguna pregunta más referente a cómo tenia pensado educar a mi hija. La verdad es que la pregunta me cogió un poco por sorpresa, creo que uno puede tener claro cómo va a educar a su hijo en teoría, pero las circunstancias y la propia personalidad del niño hace que no siempre puedas seguir lo que habías pensado. En cualquier caso hice mucha mención al soporte que le daría y sobretodo al cariño y al amor. Le hable de la guardería dónde pensaba llevarla e incluso de la escuela.

     Finalmente, a mediados de enero, me convocaron las dos, psicóloga y asistente social, para leerme el informe que habían escrito, di el visto bueno y en febrero ya tenía la idoneidad. A pesar de que consideraban que hacía muy poco tiempo que me había pasado lo de mi hija biológica, también coincidieron en que me veían muy bien y con las ideas muy claras.

      Viví muy bien todo el proceso y en ningún momento me sentí agredida ni pensé que no me darían la idoneidad. Fui muy sincera con ellas e intenté transmitirles mis sentimientos al respecto.

      Si bien es cierto que hasta hace algún tiempo pensaba mucho en mi hija biológica, lo que haría con ella, los meses que tendría....... también es cierto que, sin haberla olvidado como es lógico, cada vez  mi corazón está más “ocupado” por mi chinita.  Cada vez que hay asignaciones y veo las fotos de las niñas es como si fueran ecografías que de alguna manera me acercan a ella. Sé que mi nenita está cada día más cerca de mi y ello me hace inmensamente feliz. No sé si algún día tendré un hijo biológico, pero lo que sí sé es que ahora mi corazón está en China.