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Mi proceso de idoneidad fue durillo. Me
explico: cuando empecé las
entrevistas yo tenía 27 años y venía de varias inseminaciones
artificiales y
una fecundación in vitro. El médico me dijo que no tenía ningún
problema
físico para no quedarme embarazada, pero el caso es que no me quedé, y
como
la experiencia era tan dura, decidí adoptar. A los psicólogos les parecía
muy rara esa "obsesión" por ser madre a tan temprana edad. Me
machacaron
bastante en el tema de por qué quería adoptar una criatura si había
intentado tenerla biológica, por qué no volvía a intentarlo más
adelante,
por qué quería ser madre tan joven, por qué me había hecho
inseminaciones
artificiales de donante, por qué no tenía pareja, si tenía algún
problema
con los hombres, si no "estaba en el mercado" (literal, lo
juro), etcétera.
Yo me mantuve impasible en mis argumentos, pero me costó
el romper a llorar
varias veces cuando salía de las entrevistas; sin embargo, a ellos, no
les
dí el gusto. Me preguntaron, incluso, por qué no salía una noche de
"marcha"
y me quedaba embarazada. Tuve que defender a capa y espada mis ideas, mis
principios y sobretodo mi decisión. Y aunque me pese, tuve también que
mentir, inventarme una historia que fuera de su agrado. Lamentablemente
hay
que decirles lo que quieren escuchar. ¿el fin justifica los medios? En
este
caso creo que sí.
Recuerdo que mientras uno preguntaba, el otro me
observaba a distancia como
queriendo "espiar" cada una de mis reacciones. Me preguntaron qué
me parecía
el que algún día pudieran llegar a adoptar los homosexuales. Eso fue lo
máximo que se atrevieron a insinuar. Les contesté que no me parecía que
se
pudiera generalizar en ese tema, y se conformaron con la respuesta, o no
se
atrevieron a más.
Intentaron por todos los medios sacarme la idea de la
adopción de la cabeza.
Me lo pusieron realmente difícil, me lo pintaban muy negro. Tan joven,
soltera, sola . No consiguieron "tumbarme", y finalmente me
comunicaron -
después de la visita domiciliaria - que su informe iba a ser positivo.
Mi expediente pasó a la comisión, pero no se aprobó
porque un miembro del
consejo hizo un "posicionamiento particular" (según me dijeron)
y pidió un
nuevo informe a la ICIF. Por lo visto, el hecho de ser tan joven y el
haberlo intentado biológicamente antes de acceder a la adopción, no le
inspiraba mucha confianza y quería profundizar en el tema de mi madurez
como
futura madre. La ICIF volvió a emitir un nuevo informe favorable en el
que
decían que no había "fisuras" en mi personalidad, que
consideraban que mi
decisión había sido plenamente madurada y volvían a recomendar la
adopción
por mi parte de un menor de 0 a 3 años.
Tuve que esperar 15 días más, pero finalmente me comunicaron telefónicamente
que era idónea.
Pasé unos meses muy malos, pero después de obtener la
idoneidad me sentía
capaz de cualquier cosa. Lo cierto es que tenía mis dudas sobre si la
conseguiría o no. Ahora soy una madre muy feliz.
La experiencia de obtener la idoneidad fue dura. Muchas veces me sentí
atacada en mi intimidad, humillada, "violada", espiada . pero la
conseguí. Y
gracias a esto mi hija tiene hoy una oportunidad que seguramente no habría
tenido nunca: la de ser feliz.
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