Querida hija Sara:
Hace ya muchos años mi vida
dio un cambio espectacular. Algo así como si yo hubiese pedido un
deseo, el más maravilloso del mundo, y un duendecillo me lo hubiese
concedido. Conocí a mi príncipe azul, al hombre con que toda mujer sueña
cuando es una niña, solo que en mi caso, ese sueño se cumplió y con
creces. Conocí a papá.
Un día papá
me propuso algo, algo que, ahora sabemos iba a marcarnos para toda la
vida: Colaborar en un colegio de acogida sacando a unos niños una tarde
del fin de semana, de modo que ellos que, por circunstancias, no tenían
papás, pudiesen conocer, al menos durante unas horas, lo que era la
figura de un padre y una madre. De esa forma es como conocimos a Aarón
e Isma, Sí, los niños que ves en la foto que tenemos en el salón.
Esa
experiencia nos marcó. Es algo que tanto papá como yo vivimos, juntos,
en intimidad, con un Amor tan profundo... Y estamos muy agradecidos
tanto a Isma como a Aarón por todo el Amor que nos dieron en aquel
tiempo. Jamás lo olvidaremos ni podremos olvidarles a ellos. Se
instalaron en nuestro corazón, para siempre. Porque ellos nos llevaron
hasta ti, hija mía.
Nunca hemos
dejado de buscarte, cariño. Todo esto pasó ya hace 7 años y parece
que fue ayer.
Tras
casarnos, y esperando el momento adecuado para poder ofreceros a todos
lo mejor, fuimos a buscar a Carlos, tu hermano, un niño que nació
fruto del cariño de papá y mamá, recibido con toda la ilusión del
mundo. Nació con esa alegría y ese carácter...(porque siempre ha
tenido carácter J ). Carlos nos ha
llenado de abrazos y besos desde el día que llegó. Parece que no teme
a nada. Es capaz de proteger a quien quiere sin pensar en sí mismo, con
esa alegría desbordante, bulliciosa, sí, pero Tan Feliz...
Cuando
Carlos contaba 6 meses, volvió a nosotros la idea de ir a buscarte (más
bien, una nueva señal del "Jefe" nos indicó por donde seguir
buscando), y allí estábamos, en la cita informativa de Acogimiento
Familiar, pensando que habíamos encontrado el camino correcto para
llevarnos a ti, hasta que alguien nos aconsejó que no era el momento,
que ese no era nuestro lugar, por diversos motivos.
Pero esa
cita nos ayudó mucho, porque por un lado nos enseñó que debíamos ser
pacientes, pero lo más importante era que a papá y a mamá nos unió
mucho más, nos hizo más fuertes. Tenía que ser así, mi amor, porque
tú no nos esperabas allí.
21 meses
después llegó a nuestra vida, Miguel. ¿Qué podemos decir de tu otro
hermano? Que es otro angelote que nos envió el Cielo, que ha aportado a
casa mucha Felicidad y sobre todo mucha Paz, aunque con la llegada de un
nuevo ser a la Familia eso parezca un imposible, pero es totalmente
cierto. Que nos ha maravillado todo el Amor (y protección por parte de
Carlos) que son capaces de darse dos niños tan pequeños y enseñarnos
a nosotros dónde reside lo importante, lo que realmente vale en la
vida. Ellos, Carlos y Miguel, nos han ido también señalando el camino,
dejando lucecitas, para que siguiésemos buscándote, donde quiera que
estuvieses.
Hace ya 6
meses, el 24 de Febrero de 2001, entramos por 1ª vez en Internet, en
casa de los yayos, una vía de comunicación en la que se podía
encontrar cualquier tipo de información, la que fuese. Era la 1ª vez,
como ya te he dicho, pero una vez más, era una "señal", y
los dos pensamos que debíamos buscar de nuevo, pero en este caso en
Adopción Internacional.
Recuerdo
aquel día, perfectamente, el 24 de Febrero, el día que Dios nos indicó
el Verdadero camino hasta ti.
Desde ese día,
una alegría inmensa nos ha invadido a papá y a mí porque, ahora
entendemos todo, Este era el momento, el lugar, ERAS TÚ. Faltabas tú,
cariño. ERAIS CARLOS, MIGUEL, TÚ, que aún no tienes un rostro, que,
posiblemente, ni siquiera has sido aún engendrada, que no sabemos como
serás, pero sí sabemos de dónde vendrás, mi vida, de un lugar muy
lejano, extraño, misterioso, y fascinante como es CHINA J
Están
siendo unos meses maravillosos. Tanto, como la espera en mi vientre de
Carlos y Miguel, que los sentía flotar dentro de mí, con una alegría
que desborda y enternece (o si no, díselo a papá que ha estado tan
"embarazado" como yo).
Tu espera,
Sara, es diferente, quizá algo más dura psicológica y burocráticamente,
pero con la misma alegría e ilusión y, además, mucho más compartida
entre todos nosotros. Cada uno estamos aportando nuestro granito de
arena para que llegues lo antes posible. Si vieras cómo te quieren ya
tus hermanos... Carlos a sus 3 años, pide todas las noches por ti y por
esos papás que, por las circunstancias de la vida (de eso ya hablaremos
otro día, te lo prometemos) no han podido hacerse cargo de tu cuidado y
han hecho todo lo que ha estado en sus manos para ofrecerte una vida
mejor, y Miguel, dando Paz al hogar, que es por ahora lo que puede hacer
él con 1 añito, (parece increíble, pero en algunos momentos muy duros
de este proceso, hija mía, Miguel, como si supiese que necesitábamos
cargar las pilas, ha actuado de un modo u otro, de manera que nos ha
dado fuerzas para seguir adelante). Por eso es algo que está siendo
"compartido" entre todos.
Cuando
llegues, Sara, hemos de darle las GRACIAS a unos amigos muy especiales
que hemos encontrado a lo largo de este camino, la familia AFAC y a sus
Listas de Correo, que nos están ayudando siempre que lo necesitamos a
que el "Hilito Rojo" que nos une a ti, cada día se vaya
haciendo más corto. Son estupendos, de verdad, y algún día esperamos
ser nosotros los que podamos ayudar a que otros papás encuentren a sus hij@s.
No lo
olvides nunca, mi Vida, SIEMPRE TE HEMOS DESEADO Y AHORA POR FIN SABEMOS
DÓNDE IR A BUSCARTE.
Con todo mi Amor. Te quiero ya:
Mamá