|
|

|
Hola,
queridos compañeros de fatigas:
Después de mucho tiempo sin escribir a la lista, aunque estamos ya en
Elche desde el 10 agosto, volvemos a conectarnos para contaros que tenemos
ya con nosotros a nuestra pequeña Celia. Es cierto que aunque todo
parece tan lejano, al final, llega, y esas historias que siempre nos
contaban otros aquí en las listas, ahora las vivimos nosotros. Después
de haber leído tantas historias ajenas, la tuya parece, por un lado,
como si ya la hubieras vivido antes y por otro completamente diferente y
muy particular.
|
|
El 28 de Julio partimos hacia el ansiado encuentro con esa niñita
que estaba en una foto, bastante desgastada de tanto mirarla. Primero fue
un vuelo Alicante-Ámsterdam, luego después de 3 ó 4 horas de espera en
el aeropuerto de Ámsterdam, partimos en un vuelo de unas 10 horas hasta Beijing, el
cual nos dejó bastante destrozados, por lo menos a mí (Fede) pues mido más
de 1,90 y ya os podéis imaginar la peripecia para encajonarme en los
dichosos silloncitos de los aviones.
Una vez en Beijing, nos recibió María (personaje pintoresco donde los
haya), la guía-Intérprete de la agencia de la mujer y nos condujo a
través del llenísimo aeropuerto de Beijing hasta nuestro siguiente vuelo
hacia Nanchang. A estas alturas os podéis imaginar que nuestro cansancio
y, al mismo tiempo, nuestra emoción estaban en un punto bastante
alto, sabíamos que faltaban pocas horas para el encuentro con nuestra niña
y por nuestras mentes pasaba un aluvión de imágenes y todo tipo de
ideas, buenas y malas, sobre lo que podía ser el encuentro con Celia.
Al cabo de unas dos horas tomamos un avión
para Nanchang, la capital de la provincia de Jiangxi, donde nuestra pequeña
nació y pasó los primeros nueve meses de su vida. ¡ qué poco
tiempo quedaba para que su vida y las nuestras cambiaran para
siempre!. Pensábamos que ella estaría, apaciblemente, tomando su comida
o jugando sin saber lo que se le venía encima.:-)
Sobre
las 15:30 aprox. llegamos al aeropuerto de Nanchang y al salir, lo primero
que notamos fue una bofetada de un calor casi asfixiante. Tuvimos que
correr hacia el minibús para ponernos a salvo bajo el aire
acondicionado. En aquel momento nos preguntábamos cómo podía vivir la
gente en semejante horno. Os puedo asegurar que yo, aunque no he viajado
demasiado pero he visitado algunos países, nunca había sentido tanto
calor.
Después
de una hora de camino, amenizada por las explicaciones de nuestra guía
sobre las costumbres locales y posibles problemas que nos podríamos
encontrar con nuestra hijas (la verdad es que no nos dijo nada nuevo),
llegamos al hotel Jinfeng donde se nos indicó que en menos de una hora
subiésemos al piso 20 y allí se nos entregarían las niñas. Os podéis
imaginar que estábamos a punto de explotar de la tensión. Fuimos a la
habitación, nos duchamos rápidamente y subimos a una de estas típicas
salas de reunión de los hoteles, con grandes sofás y música suave. Por
supuesto nada de eso sirvió para relajarnos lo más mínimo. Todos los
temores del mundo se agolpaban en nuestra mente.
|
| Después de unos
quince o veinte minutos de espera, (eso es lo que me parecieron, pero la
verdad es que en esos momentos no teníamos ni la noción del tiempo)
aparecieron 5 cuidadoras con cinco niñas en sus brazos. Entraron de
pronto y sin esperarlo ninguno de nosotros. En ese momento el corazón se
nos puso a toda marcha y yo creía que se me iba a salir de un momento a
otro. A partir de ese momento dejamos de pensar y todo fue actuar, yo cogí
la cámara de vídeo y ambos recorrimos con la mirada las caras de las
cinco niñas. Creo que las examiné a todas en menos de un segundo y ¡
allí estaba ella ! en nuestro caso no hubo la mas mínima confusión.
Creo que los dos clavamos al mismo tiempo la mirada en una niña con
semblante serio y mirada profunda que, eso sí, tenía más pelo que en la
foto de la asignación, pero ¡ era inconfundible !. |
 |
| Creo que nadie en el
mundo me hubiera convencido de que esa no era Fu Yu Hang ( Celia ).
Enseguida oímos a la guía pronunciar su nombre ¡ Fu yu hang ! y la señora
que la portaba se acercó conducida por la guía hasta nosotros. La señora,
suavemente, la acercó a Trini mientras le decía en Chino: Zhe shi ni ma
ma, Zhe shi ni ma ma. ( esta es tu mamá, esta es tu mamá). Trini tomó a
Celia en sus brazos mientras la recorría con la mírada, comprobando que
estaba preciosa, con unos bracitos y piernas rellenitas. La cuidadora se
despidió de Fu Yu Hang con un beso suave mientras, a duras penas,
aguantaba las lágrimas. No así ocurrió con Trini que no pudo soportarlo
y empezó a llorar de emoción.
Según parece la niña había estado el último mes con una familia de
acogida y la señora que nos la entregó no era la cuidadora del orfanato
sino la señora que la había cuidado en su casa. De hecho me entregó
algunas fotos de Celia en su casa, jugando con otros niños.
En la habitación la cosa no mejoró mucho, la niña no paraba de llorar y
también vomitó. La bañamos, le pusimos pañales ( pues no llevaba, sólo
traía un pantalón corto abierto por debajo, al estilo Chino) y después
de un rato se calmó, supongo que de puro agotamiento. El encuentro con
Celia había sido, en cierto modo, duro y algo violento. Por eso es
aconsejable no idealizar ese momento y pensar que irá todo sobre ruedas.
En algunos casos todo va muy bien, pero en muchas ocasiones es frustrante
y te deja mal sabor de boca. Hay que ir preparado para lo peor.

Para colmo de males la niña rechazó a Trini y sólo quería estar
conmigo. Esto también ocurre muy a menudo y puede significar un buen
planchazo para el miembro de la pareja que se siente rechazado por esa niña
que con tanta ilusión y tantos sufrimientos a ido a buscar a 10.000 km.
de nuestro país. Os podemos decir que Trini estaba muy preparada para eso
pero a pesar de todo ha sido muy duro para ella.

Y, cambiando de tema, aunque ya lo hicimos en otra ocasión, no tememos repetirnos
si damos las gracias a Yolanda Mendivill, psicóloga de PIAO,
por hacer las cosas bien y por ser la persona que es. En nuestro próximo
correo os contaremos un contratiempo que tuvimos en China y todo
nuestro grupo puede decir que la actuación de Yolanda fue rápida y
acertada, como es habitual en ella.
Para no pecar de pesado os contamos brevemente el resto de nuestro
periplo por China, y os mando algunas fotos pues ya sé que queréis
fotos. Nosotros también las echábamos de menos muchas veces.
La primera noche que pasamos con Celia fue bastante tranquila. La niña se
tomó una papilla de cereales y durmió bastante bien, un poco
intranquila, pues se movía continuamente y nosotros, como padres novatos,
saltábamos a cada pequeño movimiento de la niña, no obstante fue una
noche tranquila y pudimos ¡por fin! dormir algunas cuantas horas
seguidas.
A la mañana siguiente Celia se despertó relajada aunque nos miraba algo
desconfiada y seria, sobre todo con Trini, con la que se mantuvo muy
distante durante toda la semana siguiente. Realmente no la aceptaba como a
ella le hubiera gustado. Si bien es verdad que la podía tomar algunos
ratos, la niña aprovechaba cualquier ocasión para venir a mis
brazos. Os puedo asegurar que en mi vida había transportado un peso de
unos 8 Kg. durante tantas horas diarías. Mi galopante lumbago aumentó
considerablemente durante los días que estuvimos en China. La niña se
refugiaba en mis brazos y miraba a Trini de una forma un tanto
"altiva", como diciendo: " aquí estoy segura, no se te
ocurra acercarte ".
|

|

|
|
| También
os podemos contar que de las cinco niñas, y de eso pueden dar fe mis
compañeros de viaje, era la más protestona, la que menos aceptaba ir en
la silleta y la más inquieta. Además, hacía gala de una cierta
brusquedad en sus gestos: movimientos bruscos de cabeza hacia atrás;
manotazos cuando querías acariciarla en fin, un diamante en bruto, pero
muy en bruto.:-).
La semana siguiente
transcurrió entre trámites burocráticos (Registro, notario, policía
etc.) excursiones y paseos bajo el aplastante calor y humedad de Nanchang.
Lo cierto es que no disfrutamos mucho de todo lo que vimos, que era muy
interesante, pues nuestras miradas estaban llenas de Celia. No recordamos
muchas cosas de las que vimos, pero sí que recordamos cada uno de sus
gestos y sus primeras sonrisas, que nos ofrecía muy racionadas, y que
pudimos conseguir con mucha paciencia al cabo de tres o cuatro días de
tenerla con nosotros.
|
| Al segundo o tercer día
de nuestra estancia en Nanchang ocurrió un contratiempo, que en aquel
momento nos pareció muy grave: a una de las niñas empezaron a salirle
unos granos con una apariencia bastante fea, con pus, y que reventaban con
rapidez. Cada vez tenía más. Su madre decidió comunicarlo a la guía e
ir a un hospital. Pero María (nuestra guía) cometió el error
de llevarla a un hospital chino. La gente de las listas que ha estado en
hospitales chinos no necesita más explicaciones, pero para el que no ha
estado nunca, es una experiencia dramática y casi terrorífica, además
con el problema del idioma y la forma de comunicarse de los médicos
chinos ( seis o siete personas hablando en voz muy alta al mismo tiempo),
nuestra compañera salió del hospital convencida de que su hija se moría
en pocos días, aquejada de una extraña infección que de un momento a
otro pasaría a la sangre y terminaría con su corta vida. Os podéis
imaginar la tensión que vivimos aquella noche. Tras poner entre la
espada y la pared a las dos guías, conseguimos que viniese un médico al
hotel (por supuesto chino, pero que nos inspiró mucha más
confianza) y diagnosticara correctamente a la niña, que no tenía otra
cosa que una infección en la piel debida seguramente a la falta de higiene.
La solución era, simplemente, unas inyecciones de penicilina, que se le
administraron en los siguientes días, consiguiendo su total recuperación.

|
|
Paralelamente a todo esto nos pusimos en contacto con PIAO en San Vicente
(Alicante) y hablamos con Yolanda Mendivill. A la mañana siguiente nos
enteramos de que se había puesto todos los medios necesarios para traer
de vuelta a España con la mayor celeridad a la niña. Todo esto fue
posible por la rápida actuación de Yolanda. Afortunadamente no fue
necesario. También fuimos testigos de que la agencia de la mujer les dio
un toque de atención a las dos guías por no haber actuado con más
acierto en una situación así. Independientemente de este incidente,
posiblemente achacable a razones culturales, el comportamiento de las guías
fue bastante aceptable y estuvieron siempre muy atentas y dispuestas a
ayudarnos en cualquier cosa.
La semana siguiente, en Beijing, fue más de lo mismo, (trámites,
embajada, excursiones y más excursiones, comidas en restaurantes chinos,
y el famoso pato laqueado de Beijing) eso sí, un poco menos de calor y
menos hostilidad por parte de Celia, que ya se iba resignando a
soportarnos como padres :-).
Para no hacer esto excesivamente largo, en un próximo correo os
contaremos la adaptación de Celia en casa y el proceso de aceptación
plena de su madre. Pero como una imagen vale más que mil palabras os
adjuntamos la foto de la asignación y la foto de carnet que le hicimos
para la guardería.
|

|

|
|
|
Os voy a relatar brevemente el proceso de adaptación de nuestra pequeña
Celia. Por si alguno de vosotros no ha leído nuestros dos anteriores
correos ( historia de Celia 1 y 2) os recordaré que cuando nos entregaron
a Celia era una niña muy seria (los primeros días no conseguimos
arrancarle ni una pequeña sonrisa) y manifiestamente arisca con Trini,
mostrando una clara predilección por mí (Fede). Esta situación se ha
prolongado durante bastante tiempo.
Una vez que llegamos a casa empezó todo un proceso de adaptación, tanto
de nosotros a Celia como de ella a nosotros. Por parte nuestra, hemos
pasado muchos años siendo dos personas (llevamos 16 años casados) y es
complicado pasar a ser tres. Durante el día, con todo el trabajo que te
da la niña no pensábamos en ello, pero por la noche, después de
acostarla, y mientras cenábamos nosotros solos en el comedor, nos dábamos
cuenta de que en la habitación de al lado había una pequeña
persona que dependía enteramente de nosotros. Era una sensación nueva y
extraña para nosotros, que nunca habíamos tenido una responsabilidad de
tal calibre.

Poco a poco la niña
fue aceptando a Trini (sólo aceptando). Ahora ya podía estar a solas con
ella sin que llorara y me echara de menos, también podía tomarla estando
yo delante, pero, inevitablemente, tarde o temprano la niña terminaba por
reclamar mi presencia. Además no permitía ninguna caricia por parte de
ella. Podéis imaginar que es muy difícil sobrellevar esta situación
mucho tiempo sin perder la paciencia. Pero, a veces, las cosas ocurren de
la forma más inesperada posible y ocurrió algo que cambió radicalmente
la situación: Un día íbamos en coche, yo conduciendo y Trini detrás
acompañando a Celia que iba sentada en su silleta para niños. Trini iba
hablando y cantándole canciones a Celia, como de costumbre. De pronto noté
un largo silencio y oigo a Trini que me llama: ¡ Fede ! ¡ mira !, volví
la cabeza un instante, pues estaba conduciendo, y vi a Celia con la mano
extendida acariciando suavemente la cara de Trini. Ese día fue un día
feliz para nosotros y particularmente para Trini. A partir de aquí todo
ha ido sobre ruedas, y Celia ha adoptado a Trini como mamá y a mí como
papá. Antes éramos simplemente las personas que le dábamos la comida.
Ahora es muy diferente; somos sus padres. Es muy emocionante ver como sale
a recibirnos gateando y sonriendo (a veces riendo a carcajadas) cuando
vamos a recogerla a la guardería. Claramente somos la personas con las
que ella se siente
segura. También nosotros hemos pasado de sentir que era un ser indefenso
al que teníamos que alimentar y cuidar a sentirla como nuestra hija,
con todo lo que significa esa palabra; en fin, nos hemos adoptado
mutuamente.
Gracias a esto Celia ha cambiado, y está cambiando, mucho. Ahora es una
niña alegre, y muy afectiva, contrariamente a lo que parecía en un
principio y podemos notar que está muy feliz con su mamá y su papá.
Nosotros, por otra parte, estamos viviendo, la experiencia más intensa y
emocionante de nuestra vida en común. Y la cosa no ha hecho más que
empezar.
Muchas
gracias a todas las personas que nos han escrito a nuestro buzón privado
agradeciéndonos que publicáramos nuestra historia. Somos nosotros los
que debemos mucho a estas listas, que te hacen sentir que no estás solo
en esto y que hay otras muchas personas que comparten tus inquietudes y
alegrías.
Muchos saludos a todos.


|
|