Nuestra experiencia -Gemma Mingna-

      Hola amigos, el pasado 1 de junio volvimos de China con nuestra hija Gemma Mingna y he pensado que sería una buena ocasión para contar como nos fue el viaje y como nos van las cosas. Como han hecho otras personas lo haré en capítulos ya que me será más fácil y supongo que a vosotros también la lectura, además siempre hay el "suspens".

       El pasado 19 de mayo salímos de Barcelona en un vuelo de Alitalia con dirección Pekín, hizo escala en Milán, antes de llegar a este punto tuvimos muchos problemas en conseguir la reserva de los vuelos como ya os fui informando, pero al fin llegó el día, ¿nervios?, muchísimos, repasé mil veces los papeles para estar segura que no faltaba ninguno, hay mil cosas en que pensar, ¿lo llevaremos todo? ¿los billetes? ¿el dinero?, pero al fin en el aeropuerto ya sólo quedaba esperar y pronto íbamos a conocer a Gemma.

      Salimos nosotros tres, Pitu, Montse y Pau, con Rafael, Engracia y Gemma otra familia que conocimos desde el primer día que empezamos las entrevistas en la Fundación Vidal i Barraquer, y Toni y Teresa que también nos habíamos conocido antes.

      El vuelo aunque salió con un cuarto de hora de retraso de Barcelona nos fue bien ya que Milán tuvimos que esperar menos. Después de 9 horas y 40 minutos llegamos a Pekín a les 6,20, de la mañana, hora de China. Uf!, por fin, el primer paso ya estaba hecho. En el mismo aeropuerto, mientras hacíamos cola para pasar el control de inmigración, nos encontramos con el resto del grupo, en total íbamos a recoger a 11 niñas, eramos de Extremadura, Valladolid, Asturias, País Vasco y Catalunya, nos conocíamos sólo a través de Internet, gracias a Adopint y Afac por la labor que estáis haciendo. Todavía no nos conocíamos personalmente, aunque nosotros ya envíamos nuestras fotografías a través de Internet a todos los del grupo para facilitar el encuentro.

      Allí nos esperaban de Blas, la directora, la tesorera (parecía), Osvaldo (el único que hablaba español) y Jillian, nos llevaron a un restaurante del mismo aeropuerto y en el interior nos dieron la carta de invitación, los billetes de avión para ir a la provincia, direcciones del hotel y un seguro de enfermedad. Os aseguro que fueron muy amables todos, especialmente Jillian, una china muy simpática y preocupada por ayudarnos en todo, nos acompañó a la oficina de las compañías aéreas, a cambiar dólares, a comprar agua, etc. En este reservado pagamos el importe que pedía Blas en dólares, en nuestro caso subió 3.537 dólares, por 11 días y medio, el precio era más caro pues viajábamos con nuestro hijo y además parece ser que el vuelo y la estancia en Nanchang era más cara que el resto del grupo que viajaba a Hefei.

Toni y Teresa y nosotros cogimos el avión hacia Nanchang y el resto del grupo fue con Osvaldo a Hefei.

     En Nanchang, por cierto el aeropuerto es nuevo de sólo hace un año, nos vino a recoger Jane nuestra guía en la provincia. Es una chica estupenda y muy competente, sabe perfectamente los trámites que se tienen que realizar ya está muy acostumbrada a tramitar adopciones con canadienses, suecos y americanos, pero era los primeros españoles que conocía, ¿cuál era el problema? sólo sabe inglés, en principio os confieso que esto me preocupó un poco, pues mi inglés estaba un poco olvidado pero Toni también sabe inglés y al día siguiente venía Jordi y Mónica que también saben. Un consejo, si vais a Nanchang y podéis entenderos en inglés, os la aconsejo, fue estupenda y todos guardamos un grato recuerdo de ella, en fin que a veces si el español que hablan es muy escaso es preferible entenderse en inglés y que dominen toda la tramitación que es a lo que realmente íbamos.

     En el Hotel Gloria Plaza, pudimos descansar un poco antes de ir a cenar, quedamos a las 6 de la tarde en el Lobby. Nos llevó un restaurante cercano donde entramos en contacto con la comida China y los famosos palillos.

Cuando volvimos al hotel nos dijo que al día siguiente, por la tarde, nos darían a las niñas.

     Nuestro hijo Pau de 6 años estaba muy preocupado porque no le daban a su hermanita, antes de dormir se puso a llorar y a preguntarme porqué no nos la daban todavía y aquella noche durmió muy intranquilo. Por la mañana siguiente se levantó diciendo que le dolía mucho la barriga y que estaba mareado, empezó a vomitar y nos preocupamos un poco, pero decidí quedarme con él, en la habitación del hotel y se puso a dormir, durmió mucho, y cuando se levantó al medio día ya estaba todo solucionado, pobre, estaba cansado y nervioso, lo cierto es que durante todo el viaje no tuvo ningún otro problema y se portó magníficamente. Creo que nos fue muy bien poder tener este día para descansar y situarnos, cierto es que estamos impacientes por ver a nuestras hijas, pero a nosotros también nos fue muy bien ese día de descanso.

     Después de comer nos llamó Jane que había ido al aeropuerto a recoger a Mónica y Jordi, que llegaban el domingo, y nos dijo que no nos moviéramos de la habitación que nuestra hija estaba de camino, eran las 4 de la tarde.

     Vinieron Jordi y Mónica a vernos a la habitación, ya nos conocíamos de antes, Dudábamos que hacer, quedarnos aquí o bajar al Lobby, los nervios estaban a flor de piel, decimos bajar, Entró una señora con una niña en brazos, la reconocimos enseguida, era Gemma Mingna, estaba guapísima, subimos corriendo a la habitación y llegaron el director del orfanato y la cuidadora con Gemma.

Esta fué la primera vez que vimos a Gemma en la puerta de la habitación del hotel en manos de su cuidadora

     Como ya os hemos contado trajeron a Gemma a la habitación del hotel, esto hace la situación más fácil, además tanto el director del orfanato como la cuidadora estuvieron con nosotros y nos ayudaron para que ese momento fuera lo menos duro posible. Siempre en brazos de su cuidadora la niña observaba todo lo que había a su alrededor como preguntándose que pasaba, despacio le fuimos dando juguetes que rechazó, intentamos cogerla en brazos y se puso a llorar, la cuidadora le entregó un tubo que llevaba una especie de caramelo líquido dentro y la dejó en el suelo. Se agradece en esos momentos ver que las personas que han cuidado a tu hija lo han hecho con cierto cariño y prestan atención a su reacción, que lástima que no siempre sea igual. La niña iba bien vestida, y a pesar del calor que hacía, llevaba puesto un pijama entero, una camisa de manga larga blanca y encima un conjunto de color naranja fuerte, nuevo, ya que se veían los dobleces, eso si abierto entre las piernas, pues como ya sabéis no llevan pañales y cuando quieren hacer sus necesidades de agachan y ya está.

     Nos pidieron que les preguntáramos todo lo que quisiéramos de la niña, pero realmente, no se nos ocurría nada, era como tener la mente en blanco. Nos contaron que la habían abandonado en la puerta de la policía de la población de Linchuan donde estaba el orfanato a los tres días de nacer, parece que lo pueden deducir por el aspecto que tiene el ombligo, al menos esto nos dijeron. y desde entonces había vivido en el orfanato de esa población. Pero lo que realmente nos preocupaba en ese momento era acercarnos a Gemma y tener el primer contacto con nuestra hija.

     La cuidadora nos entregó una carta para que se la dieramos a Gemma cuando ella fuera mayor, estaba escrita en chino y nuestra guía la tradujo, decía que Gemma era una niña inteligente, encantadora y activa, que siempre la recordarían además esperaban que fuera muy feliz con su nueva familia y en un país lejano, que ellos nunca la olvidarían y les gustaría tener noticias suyas. Os aseguro que no pude contener las lágrimas, bueno es ahora y todavía se me hace difícil no llorar. El director nos pidió si le podíamos dar alguna moneda de nuestro país porqué hacía colección. Le dimos unas cuantas monedas y también un par de vestidos de niña que llevabamos para la ocasión. Siempre nos planteamos que daríamos estos obsequios según fueran nuestros sentimientos en ese momento, creo que el momento lo merecía. Bueno, hasta aquí todo bien, pero llegó la hora de la verdad, nos dejaron a Gemma y os prometo que sus lloros se podían escuchar desde muy lejos, es duro ver que como te rechaza y como miraba la puerta llamando a su cuidadora "ma" "ma", te sientes impotente y quisieras que se acabara pronto, por suerte no duró mucho. Bajamos a la planta 4 del hotel donde el día anterior vimos que habían juegos para niños y todo se terminó, dejo de llorar y nos fuimos a cenar con Toni y Teresa y Jordi y Mónica, era las 6 de la tarde. Comió perfectamente y se la podía ver feliz y contenta, por cierto nos dijeron que pedía para hacer sus necesidades pero en el restaurante encima de la moqueta se agachó y ya está, después de dos o tres mojadas decidimos ponerle pañales. Al llegar al hotel vinieron a entregar, también en la habitación del hotel, a las otras dos niñas Mar de 8 meses y Estel de 14 meses, sólo deciros que también lloraron pero pasados tres días el cambio fue impresionantes, aunque su historia es mejor que la cuenten ellos. En fin, que llegó la noche. Primer escollo sacarle la ropa que llevaba puesta, llanto seguro, no quería y lloraba, intentamos bañarla y más lloros, se tapaba y parecía como si nunca hubiera visto su cuerpo antes. Al fin Pitu y ella se pusieron en la bañera, ella vestida claro, y poco a poco conseguimos sacarle la ropa, por cierto llevaba dos pares de calcetines y unos zapatos de color rosa que cabían dos pies dentro. Tenía las manos, los pies y la cara muy sucios y ásperos, una piel muy curtida por lo demás estaba bien, con una cierta barriguita y sólo alguna cicatriz de lo que parecen ser arañazos o bien picadas o heridas mal curadas. Después del baño, ya más tranquila, se durmió en brazos de Pitu, pero no conseguimos sacarle los zapatos, aunque durmiera si se los sacábamos se despertaba y empezaba a llorar, porque hacerla sufrir, a dormir con los zapatos puestos , y la colocamos en su cunita. Durmió toda la noche aunque sollozaba de vez en cuando, es lo menos que le podía suceder, ¿os habéis parado a pensar que debía pasar por su cabezita?, ¿que experiencia tan dura para una niña de sólo dos años?, seguro que si a nosotros nos pasara una cosa igual también lloraríamos. Al día siguiente nos esperaba pronto Jane, nuestra guía para ir al registro y al notario.

Ya en la habitación con nuestra guía y el director del orfanato

     Al día siguiente 22 de mayo a primera hora de la mañana empezamos con el papeleo. Nos llevaron a las oficinas del registro, era un lugar bastante desastroso, sucio, abandonado y con un aspecto horrible, allí en una sala grande con una mesa enorme nos encontramos con más parejas creo que todos eran canadienses. Las niñas todas ellas más pequeñas que la nuestra. Gemma estaba contenta jugando con su globo y paseando de la mano de su hermano. La gente nos pregunta si Pau también era hijo nuestro y sonreían ya que él es delgado rubio y con el pelo rizado, os imagináis que contraste.

     En esa misma sala nos hicieron la foto de familia, a nosotros dos con la niña desde luego detrás un fondo de color rojo, claro ¿cómo no? la foto que luego figura en el certificado de adopción chino. Tuvimos que rellenar unos impresos que nos dió el día anterior nuestra guía y nos fueron llamando al despacho.

     Allí estaba el señor encargado del registro, el director del orfanato y nuestra guía que hacía de interprete, se revisaron los impresos y nos hicieron las siguientes preguntas: que porque queríamos adoptar una niña de china si ya teníamos otro hijo, que como la cuidaríamos, que cuanto ganábamos, que cómo pensábamos educarla. El dinero que nos pidieron fue: 425 yuanes para el orfanato y 200 dólares, en otro despacho nos pidieron los 3.000 dólares y 200 dólares más. Los 3.000 dólares los revisaron uno a uno y con dos dedos fueron siguiendo el borde para mirar que fueran falsos ¿supongo?. Si había alguno que estaba un poquito gastado se lo miraba dos y tres veces. La oficina del notario estaba en otro edificio y no todos tuvimos que ir al mismo notario dependía de la población de donde venía la niña.

     Pues bien por aquel día ya se terminaron los trámites, fuimos a comer y por la tarde a descansar, mientras nuestra guía fue a presentar los papeles a la policía para que hicieran el pasaporte. Ahora nos quedaba martes y miércoles para descansar, hacer un poco de turismo y el jueves nos darían los papeles del notario y el viernes el pasaporte.

     Durante estos dos días Gemma fue adaptándose a nosotros y nosotros a élla. Sólo quería ir con su papà y de esta manera nos repartimos los papeles, Gemma con su padre y yo con Pau. Es muy curioso observar sus reacciones y vivirlas intensamente. Por ejemplo: le gustaba muchísimo cuando le ponías un vestido nuevo o unos zapatos nuevos pero era un problema sacárselo para ponerle otros, el cochecito fue algo fantástico, a ella le encantó y su hermano la llevaba a todas partes con el cochecito pero cuando llegó la noche del martes el problema fue ponerla a dormir en la cama, en ese momento realmente demostró su carácter, no hubo manera de convencerla, cuando ya estaba dormida suavemente la sacábamos y se despertaba llorando desesperadamente, en fin que aquella noche durmió casi toda la noche en el cochecito. Al día siguiente decidimos esconderlo, su desespero fue terrible cuando no lo vió se puso a llorar detrás de la puerta de la habitación con la cabeza apoyada en la pared y os aseguro que cuando la fuimos a recoger estaba dormida de pie, parece imposible pero estaba dormida y no se caía.

     No os he contado el tema de las comidas. Nos llevamos desde aquí leche en polvo sin lactosa, leche de soja y cereales, especialmente con arroz. Cada mañana antes ir a desayunar le dábamos su papilla e incluso alguna vez un biberón. Luego en el desayuno también comía alguna cosa y la comida y la cena la hacía con nosotros, comiendo de todo. De todos modos si tenía más hambre al llegar a la habitación le preparábamos un plato de papilla. En las habitaciones de los hoteles hay un termo eléctrico para calentar el agua que resulta muy práctico.

Nanchang es la capital de la provincia de Jiangxi, tiene 2 millones de habitantes y parece ser que es una de las zonas más pobres de China. La gente vive casi exclusivamente de la agricultura. Cuando paseas por la ciudad compruebas la amabilidad de sus habitantes, la gente te mira, te saluda, los niños te van siguiendo por la calle y si te paras hacen corro a tu alrededor para hablarte en chino, con lo cual no entiendes nada. A Pau, nuestro hijo, lo tocaban, le acariciaban y incluso cuando fuimos a Pekín le hacían fotografías con sus hijos.

     Pues bien esta ciudad no tiene muchas cosas para visitar, pasamos por un puente enorme de mármol que parece ser que se construyó para conmemorar la revolución, una plaza con un monolito en medio, un pabellón junto al río que podría quizás ser el único monumento antiguo, allí puedes comprar unos medallones donde os pueden grabar el nombre de vuestra hija. Es un bonito recuerdo del lugar. Pero os puedo asegurar que guardamos un grato recuerdo de esta ciudad, si alguien va a recoger a sus hijas a esta ciudad no tengáis ningún reparo en salir a pasear tranquilamente, sin prisas, por sus calles y callejuelas, ver y comprender donde vive la gente, conocer los mercados al aire libre donde venden frutas, carnes, incluso serpientes y ranas vivas. Pienso que conocer un país no es sólo visitar sus monumentos, también es importante ver cómo viven, conocer sus costumbres y especialmente si este es el país donde nació vuestra hija. También visitamos un gran supermercado que está en el centro donde se puede comprar de todo, comida, popitos, pañales, zapatos, juguetes, galletas, etc, y unas tiendas especializadas en cerámica ya que esta región es donde se fabrica la auténtica cerámica china tan delgada que parece papel. Si pensáis comprar es mucho más barata en esta zona pero el problema es llevarla, aunque ellos la envuelven muy bien.

     La comida que teníamos pagada no era en el hotel con lo cual comimos diferentes platos de comida china. Te dan palillos para comer pero puedes pedir cuchara, tenedor y cuchillos si té resulta difícil. Por cierto, el arroz no lo traen al principio y cuando traen la sopa caliente significa que ya se terminó la comida, de todos modos la guía nos acompañaba siempre y ella pedía de la carta, porque de otra manera seguro que no sabes lo que estás pidiendo, además remarcaba que no fuera picante y aún así lo era.

     Durante la espera nos dijeron que podíamos ir a visitar el orfanato, decidimos no hacerlo pues estaba a casi dos horas en coche desde Nanchang y Gemma con dos años de edad ya reconocía los lugares y las personas, además cuando vió al director del orfanato al día siguiente ya no quería ir con él y cuando Jane le cantó una canción de cuna se puso muy triste. ¿Porqué hacerle pasar un mal momento?, ¿sólo para satisfacer nuestra curiosidad?. Cuando sea mayor quizás algún día quiera ver donde pasó sus dos primeros años, ella decidirá entonces. Si fuimos a ver la esquina donde fue encontrada Mar la hija de Mónica y Jordi, en una calle del mismo Nanchang, la gente salió a vernos y alguien dijo que recordaba el día que la encontraron.

     El jueves y el viernes sólo nos quedaba recoger los papeles del notario donde certificaba que Gemma era nuestra hija comprobar que todo estuviese bien y el viernes el pasaporte, creo recordar que pagamos 125 $ pero nos pidieron que lo pagásemos en yuanes y trajésemos el resguardo el banco que nos hizo el cambio. En fin, todos estos trámites depende mucho del lugar, pero no os preocupéis, ya que vuestro guía siempre os indica que debéis hacer y es mejor disfrutar el momento con vuestra hija y no agobiarse más de lo necesario.

     El sábado nos despedimos de Jane con lágrimas en los ojos, fue una guía estupenda y además vivimos con ella momentos muy importantes que seguro nunca olvidaremos.

     El avión nos llevó a Pekín donde nos teníamos que reunirnos con el resto del grupo.

     Pues bien, como os iba contando el día 28 de mayo llegamos a Pekín. Nos vinieron a buscar en el aeropuerto y luego en el hotel nos encontramos con el resto del grupo. En total 11 niñas, la mayor Serena que el día 25 había cumplido tres años, luego la nuestra que el 10 de abril cumplió 2 años y las otras todas más pequeñas.

     Después de comer todos juntos nos llevaron a hacer las fotos de las niñas. Fue un poco complicado. Veníamos de un lugar más pequeño, las calles de Pekín están llenas de gente y tuvimos que andar un buen trecho, en fin que nos sentimos un poco agobiados.

     Quedamos que al día siguiente, domingo, íbamos a visitar la Gran Muralla y el Palacio de Verano. Éstas visitas están organizadas por Blas y están incluidas en el precio.

     Nos pidieron 1.500 yuanes como provisión de fondos para los diversos gastos del papeleo y el último día nos devolvieron unos 200 yuanes, si no recuerdo mal y nos dieron unos impresos para rellanar.

     Los trámites en Pekín se hacen en Asuntos Exteriores y en la Embajada Española, donde preparan el visado de la niña, pero no representa ningún problema pues el guía te orienta como hacerlo, en esos momentos ya desearías tenerlo todo y poder coger el avión de vuelta.

     Viendo lo pesado que resultaba para Pau hacer visitas turísticas en grupo, pues para él lo más importante era jugar y estar con su hermana y nosotros teníamos que prestarle mucha atención, decidimos que al día siguiente visitaríamos la Ciudad Prohibida por nuestra cuenta, nos perdimos la comida, a pesar de tenerla pagada, pero hay veces que uno tiene que saber renunciar, de todos modos Blas nos reembolsó el dinero que nos había costado la entrada. Pienso que esta fue una idea acertada pues con dos niños es difícil hacer turismo y este era un viaje de características especiales, quizás algún día podamos volver los cuatro a visitar muchas otras cosas.

Pau y Gemma en la Gran Muralla.

 

 

     Por lo demás Gemma seguía tan animada como siempre, cada vez se permitía más libertades y estaba más desenvuelta. Sólo había una cosa que nos hacía sufrir, todavía no teníamos el billete de vuelta de Gemma. No sé si recordareis que Blas nos reservó el billete de vuelta de Gemma con Alitalia por 425 $ cuando desde Barcelona nos pedían 250.000 pesetas, pues bien en China no dejan comprar un billete hasta que no tienes el pasaporte con el visado de salida y no lo íbamos a tener hasta el día 31. Como un favor especial Blas habló con Ana Mosquera de la Embajada Española y le explicó nuestro caso, de este modo conseguimos tener el pasaporte con el visado el día 30 y poder comprar el billete de Gemma, fue un descanso. Al día siguiente visitamos la Plaza de Tiananment, un mercado o mercadillo donde en sus callejuelas venden de todo a un precio bastante barato, nos perdimos la visita al Templo del Cielo pero en fin otra vez será y llegó el último día, nos llevaron a todos a cenar el típico "Pato Laqueado", fue la cena de despedida, ya que el 1 de junio a las 8,45 cogíamos el vuelo desde Pekín a Milán, con otras dos parejas. Os puedo asegurar que casi 10 horas dentro de un avión con dos niños de 2 y 6 años pueden ser muy largas aunque te inventas juegos y los distraes como puedes. En fin que llegamos a Milán y luego a Barcelona. La recibida en el aeropuerto de El Prat fue muy emotiva y difícil de olvidar, rodeados de personas queridas sabes que estas en casa con tu hija y que vas a empezar una nueva vida los cuatro. Ya en casa las cosas han sido bastante fáciles. Gemma duerme de 8 a 10 horas seguidas por la noche y hace una siesta de 1 o 2 horas, come de todo y ha mejorado muchísimo el tacto de su piel, era tan áspera que sus manos estaban llenas de grietas. Lo entiende todo ya dice bastantes cosas al menos imita los sonidos, pero lo que sí dice muy claro es: mama, papa y Pau. La doctora le hizo una revisión completa y viendo que sólo había sido vacunada de la poliomelitis y la hepatitis decidió que era mejor ponérselas todas, hoy mismo le hemos puesto la segunda dosis, por cierto en dos meses se ha engordado un kilo, ahora pesa 10 kilos 800 gramos, no es mucho si lo comparas con las estadísticas nuestras pero toda ella es pequeñita. Los análisis de sangre demostraron que tenía anemia con lo cual le estamos dando hierro. Lo único que por ahora ha tenido es una especie de erupción en la piel, no sabemos si por el calor o bien por el cambio de alimentación, tuvimos que darle antibiótico y le han quedado unas pequeñas marcas en la espalda como si hubiera pasado la varicela, más adelante pensamos llevarla a un dermatólogo para hacerle una revisión, ya que tiene una piel muy delicada. Estoy segura que me he olvidado de muchos detalles del viaje y quizás vosotros tengáis alguna pregunta. Mañana nos vamos de vacaciones pero a la vuelta no tengo ningún problema en responder a vuestras preguntas ya que quizás nuestra experiencia puede ayudar a otras personas. Gracias a todos y hasta la vuelta.

 Pitu, Montse, Pau y Gemma Mingna.

Ya en casa.

     Para aquellos que tengais perro, os puedo decir que Gemma y nuestra perra se llevan perfectamente desde el primer día. Lo cierto es que la perra está acostumbrada a que hayan niños en casa.

     Ahora Gemma, dos meses después, se permite darle órdenes a la perra, a su manera le dice: ¡fuera! ¡no te muevas!, etc.

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