Pareja joven adopta niña de cinco años

nota: No es una historia de China, pero considero que su nivel humano merece la pena.

Hola a todos : Paso a explicar la adopción de nuestra hija mayor, muchos me lo habían pedido pero hay tanto que contar que tendré que reducirla mucho. Empezamos las visitas a menores a finales del 95, asistente social, abogada, sicóloga; a los nueve meses sin cobrarnos nada nos dieron el certificado de idoneidad. Debido a que no tenemos Ecais, empezamos todo el papeleo nosotros mismos, todo por correo pues no vivimos en la península, después de dos meses ya teníamos todos los papeles exigidos por Colombia, mi marido para ganar tiempo hizo un viaje corto a Mallorca, para que en el consulado nos los sellaran todos y así lo hicieron. Cuando los tuvimos todos junto con fotografías de la familia y de la casa los llevamos a menores, ellos los mandaron a Madrid y de allí salieron para Colombia vía valija diplomática, llegaron allí a finales del 96. Nos mandaron una carta diciendo que los habían admitido y con un sello de fecha de entrada,! ahora tocaba esperar,! pensamos que año o año y medio pero resultaron ser tres largos y descorazonadores años. Contratamos un abogado de allí que iba siguiendo nuestro caso, tan pronto nos decía que faltaba poco para la asignación, como que la cosa se retrasaba; no puedo explicar el calvario que pasamos. Una noche estábamos cenando y sonó el teléfono mi marido lo cojió, era el abogado , mi marido me pidió enseguida papel y lápiz, el corazón me dio un vuelco. Nos habían asignado una niña que iba a cumplir cinco años, estaba en un orfanato de Bogotá y nos dio más detalles, mi marido enseguida dijo que sí y el abogado empezó a arreglar papeles. . Empezamos a arreglar papeles, así que mandamos a mi hermano a Madrid, para que nos acabaran de arreglar pasaportes y demás, mientras nosotros fuimos a una agencia de viajes y empezamos a buscar billetes, era un mes crítico y no había nada, por fin encontramos los billetes para volar con Avianca, tuvimos la suerte de encontrar dos ofertas y a la niña por ser adoptada le hicieron el 75 por ciento de descuento. Llegó la hora y nos presentamos en el aeropuerto de Madrid, nuestro vuelo salió puntual y no nos resultó demasiado pesado, entre la amabilidad de la tripulación, las comidas y las películas en nueve horas llegamos a Bogotá, era de noche y un taxista nos esperaba en el aeropuerto.
Nos llevó hasta unos apartamentos que estaban en una zona residencial cerca de la embajada española, un lugar muy tranquilo, con un gran supermercado al lado y unos jardines y parques para pasear que nos dejaron maravillados. La gente encantadora, se desvivió en todo momento para que estuviéramos cómodos y he de decir que me sentí como en casa. La prensa y televisión continuamente daban noticias de España, si ponías la radio casi todas las canciones eran de cantantes españoles.
Por fin llegó la hora de ir a buscar a nuestra primogénita y nos preparamos , yo , me tomé una pastilla para los nervios así que fui relativamente tranquila, mi marido estaba muy nervioso. Nos acompañó un chico arquitecto pero que estaba en paro así que llevaba un taxi y el abogado, llegamos al orfanato a las dos del medio día. Nos recibieron varios hombres de uniforme armados que nos dejaron pasar y nos llevaron hasta un edificio , allí nos sentamos en un despacho, la directora , la sicóloga y otra gente estaban celebrando un evento así que tenían prisa por quitarnos de allí. Estuvimos hablando un rato y de repente apareció una niñita con un vestidito verde que andaba muy despacito, llevaba unos papeles en la mano y vino directo hacia nosotros, nos dijo hola papá y mamá aquí tengo mis tareas, eran dibujos , le dimos un beso y se quedo a nuestro lado. A la hora de irnos se puso nerviosa y empezó a llorar flojito, cuando nos acercamos al taxi empezó a llorar más fuerte y nos marchamos de allí. Le dimos un osito precioso que su abuela le había comprado y se calló momentáneamente, luego lo tiró al suelo y empezó a llorar otra vez hasta que se quedó dormida. Llegamos a los apartamentos y se despertó comenzó a llorar otra vez pero con más fuerza, la subimos a la habitación y de repente se calló, había visto una gran fuente de fruta y empezó a comer como una desesperada, mi marido decía la niña reventará pero yo le dije , deja que coma. Cuando se hubo hartado, se sentó y empezamos a  sacar caligrafías, libros para colorear y le encantó; hablaba mucho así que pronto nos hicimos amigos.
Llegó el momento de la ducha, le quité el vestidito y al sacarle los zapatos me di cuenta de que le estaban pequeños eran un 26 y la niña llevaba un 28, consecuencia los pies llenos de marcas y rozaduras. Le quité un montón de mugre y se puso el pijama y unas zapatillas. A la hora de cenar, le preguntó a su padre , aquí ¿ A qué hora se sirve ? le pusimos la cena y al rato se quedó dormida. Al día siguiente nos dispusimos para dar un largo paseo, pero pasó una cosa que no esperábamos, la niña no quería salir a la calle, le tenía miedo a los niños y a la gente, parecía un conejo asustado. Poco a poco se fue acostumbrando y la cosa mejoró, comía de todo, en especial fruta. Empezamos a arreglar papeleo, le tuvimos que sacar el pasaporte colombiano para salir de Colombia y el pasaporte español para entrar en España como española, así que tuvimos mucho trabajo. Aprovechamos para visitar toda la ciudad de Bogotá, desde los barrios más ricos hasta los más humildes, vimos chabolas y gente durmiendo en la calle, niños pequeños limpiando zapatos, limpiando coches y abriendo bolsas de basura para llevarse algo de comer a la boca. Es un país muy rico pero hay unos contrastes tremendos. Después de varias semanas, la niña había engordado y estaba bien, llegó la hora de volver a casa. Le habíamos enseñado fotos de la familia, de la casa y de los perros, así que cuando llegó los reconoció a todos, de todas formas seguía desconfiando de la gente. 
El viaje de vuelta fue algo más largo, la niña no se estaba quieta, estaba muy nerviosa, se nos hizo pipí en los pantalones, menos mal que la tripulación estuvo pendiente todo el tiempo y me ayudó en todo momento. A la hora de aterrizar en Madrid, hacía muchísimo viento , así que nos dispusimos para un aterrizaje movidito, la niña empezó a marearse y a vomitar. Juro que todos los colombianos que había a nuestro alrededor empezaron a sacar: servilletas, pañuelos, toallitas con colonia y nos ayudaron hasta que hubimos aterrizado, no se me olvidará jamás! que gente tan encantadora y servicial !allí dejamos amigos y muchos conocidos que nunca olvidaremos.
Teníamos el problema de que la niña no quería estar con los niños ni jugar,¿Qué le habría pasado ? nos contó que en el orfanato los niños mayores le pegaban a ella y a otra niña más pequeña, de repente lo entendimos todo.
Así que había que tomar una determinación y era que fuera a la guardería, pasamos por delante de una que tenía un jardín muy grande y los niños jugaban con cubos y palas en la arena. Llamamos y le explicamos el problema a la directora una señora muy amable, le preguntó a la niña  si se quería quedar y para nuestra sorpresa dijo que sí. Los primeros días estuvo pegada a las faldas de las cuidadoras, luego empezó a jugar sola y por fin un día nos dijo que tenía una amiguita.
Va mejorando mucho, creemos que está casi adaptada y estamos encantados , es una niña muy cariñosa, el mes próximo empieza el cole.
No puedo explicar mucho más pues no quiero que nadie se duerma por mi culpa, a grandes rasgos esta es la historia .
Saludos a todos y un abrazo Elena.

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