Página de Paloma Qin Ling 

Mis niñas duermen, sueños de oro.
Me acerco a la cuna de la pequeña y me dejo llevar por toda la felicidad que me regala su carita.
Una caricia y un beso a esta joya chinita que desde tan lejos ha llegado a llenar nuestras vidas.
Hace un rato lloraba en el sueño, la he cogido y abrazado, ha abierto con dificultad sus ojos rasgados y al reconocerme ha sonreido y se ha tranquilizado otra vez.
Cada día, desde hace casi dos meses, las horas han sido distintas, el color del cielo es otro color y los sonidos de la calle son otros sonidos.
Huelen distinto las noches y mis manos torpes se han vuelto atentas y me parece hasta más dulces.
La gente me mira y devuelvo la mirada con una sonrisa.
Escucho el ruido del mundo con atención diferente y siento dentro de mi ataduras que antes no existían. Hay recuerdos, caras, calles y miradas que no olvidaré, nunca. Que se han clavado en mi corazón y que necesito volver a vivir.
Hay también más rabia y más tristeza, hay más cosas que cuesta intender o también sólo aguantar: estás aquí Paloma para dejarte querer y es tan fácil hacerlo que no puedo dejar de preguntarme ¿como puede no ser así para todos?

una de las primeras tres fotos que nos entregaron en el momento de la asignación

segunda foto

 

Esta es la tercera, en realidad es una foto tamaño carnet (se notan los agujeritos de las grapas que la mantenían con las ojas de la documentación).

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