
Una de las razones del gran auge de la adopción en China es, sin duda, la seguridad en la tramitación, en los tiempos, en los costes y en el proceso, que se concluye, siempre y con una rapidez extraordinaria (sobre todo con respecto a algunos países) con la asignación de una pequeña o un pequeño a unos padres que todavía, gracias a estas condiciones, han podido mantener intacta y, diría yo pura, la ilusión y la alegría de los primeros momentos.
En China no hay tramitación judicial. Los documentos de los niños
adoptables, viajan desde las distintas provincias hacia Pekín, donde, en el Centro Chino
de Adopción,
unos empleados crean y plasman familias,
futuros de alegría y felicidad, de las más distintas dinámicas, pero ciertamente, en
miles y miles de casos, solares y claras.
A pesar de la rutina yo creo que los empleados del CCAA no pueden no darse cuenta de lo
que tienen entre manos. Si no fuera por otra razón, ciertamente por el hecho que todos
los expedientes viajan acompañados de fotografías, inocentes delatoras de enormes
cantidades de cariño, de amor, de sueños...
Si vuelvo atrás hacia algunos meses, la memoria me devuelve todavía frescas las imágenes de aquellos días en China. Nuestra vida daba un vuelco extraordinario y si bien, con el tiempo, las raíces de esa experiencia se hunden en nuestras vidas, ya entonces teníamos muy claro lo único de la experiencia que estábamos viviendo.
La vida está hecha de umbrales. Tantas veces hacia túneles de
incertidumbre. Nosotros sabíamos que la puerta de Chengdu nos conducía hacía algo tan
dulcemente bonito e intenso.
Paloma es fruto de un deseo que reúne en sí condiciones tan dispares y contradictorias
como el impulso a hacer, el deseo meditado, el calor que pruebas cuando sueñas que
abrazas un cuerpecito inocente y la reflexión larga sobre el paso que vas a dar.
Es algo ya vivo que un día se presenta con sus ojos y sus manitas en tu vida.
Las comparaciones siempre son desagradables y hasta inaceptables, así que no las haremos.
No os voy a decir que antes de
la llegada de Paloma mi vida fuese vacía y triste, no sería verdad; pero, dejando al
lado el problema, no pequeño, de que mi vida actual está demasiado llena, lo cierto es
que a parte de no poder ser distinta, por mucho que me esfuerce en pensar en tonterías,
sí que mi vida, ahora, tiene unas dimensiones y unos colores especiales.
Mirad una de las sonrisas de Paloma... hay cosas que no se pueden expresar con palabras.
Y no quiero seguir aburriendo al personal.
os saluda
un papá feliz