La organización del viaje ha sido muy sencilla, mucho más de cuando, en 1999 fuimos a buscar a tu hermana Paloma. Entonces, por inexperiencia, cometimos el error de confiar y contratar los servicios de una Ecai. Fue un desastre.
Tuvimos que pelear hasta pocas horas antes de salir de casa, con las maletas en la mano, para evitar el increible retraso (más de un mes) que nos quería imponer la Ecai.
Al final nos fuimos dos familias y fue todo perfecto.
Esta vez de experiencia tenemos de sobra: gracias a AFAC.
No nos gusta tirar el dinero, y para China y más en Cataluña, con los precios que tiene la Ecai... contratar
sus servicios es tirar el dinero.
Violeta nos esperaba en Changsha con otras dos niñas: Jana y Jia en el hall del Hotel Dalton, un cinco estrellas muy lujoso (como podeís ver en la foto)
Llegamos desde el aeropuerto de Changsha casi a las nueve, muy tarde en China. En Pekín a Gemma, Ramón, Marga y la Tata, se habían unido Rosa, Carles y su hija de nueve años, con los que compartimos muchos momentos de la estancia en China.
En Changsha hacía frío, llovía aguanieve... además por la inauguración de no sabemos muy bien qué, estaba cortada la autopista que lleva del aeropuerto a la ciudad, por lo que el viaje hacia el Dalton nos pareció larguísimo, en una carretera llena de agujeros, oscura, donde camiones, furgonetas, coches y alguna bicicleta competían para un espacio evidentemente insuficiente.
Nos lo tomamos a risa, por que estabamos todos muy muy emocionados y alegres, sabíamos que las niñas estaban en el hotel...